Este es el punto de partida de todo el proceso y, para nosotros, uno de los más importantes. No empezamos enviando formularios genéricos ni pidiendo que completes un cuestionario de 20 preguntas. Empezamos hablando.
En esta primera conversación buscamos entender la situación real de tu propiedad y de tus objetivos. No nos interesa solo saber cuántas habitaciones tiene o en qué ciudad está. Queremos comprender el contexto completo: cómo está funcionando actualmente, qué resultados estás obteniendo, qué te frustra, qué has intentado antes y qué quieres lograr realmente (más reservas, menos dependencia de Airbnb, preparar la propiedad para venderla, tener un sitio web propio, o una combinación de varias cosas).
Durante esta conversación hacemos preguntas directas y escuchamos con atención. Queremos saber, por ejemplo:
- Cómo está el nivel de ocupación actual y la tarifa promedio.
- Qué porcentaje de las reservas llegan por Airbnb u otras plataformas.
- Si ya tienes un sitio web o algún canal de reserva directa.
- Si el objetivo principal es maximizar ingresos a corto plazo o construir algo más sólido a medio plazo.
- Si estás considerando vender la propiedad en el futuro cercano.
- Qué limitaciones tienes (presupuesto, tiempo, restricciones del edificio, etc.).
No usamos esta conversación para hacer una presentación de ventas larga. La usamos para diagnosticar. Al terminar, ambos deberíamos tener una visión más clara de la situación real y de qué tipo de ayuda tiene más sentido.
Este paso es fundamental porque evita que propongamos soluciones genéricas. Cada propiedad es diferente, cada mercado tiene sus particularidades y cada dueño tiene prioridades distintas. Hablar primero nos permite construir el resto del proceso sobre información real y no sobre suposiciones.